Blog de indusele

impresora 3D

¿Tienes hambre? Vamos a encender la impresora

Escrito por indusele 11-06-2015 en Inventos curiosos. Comentarios (0)

Hace unos días estuve comentando con unos amigos una noticia en la que se informaba de un nuevo salto en el desarrollo de la impresión 3D. Es sabido por todos que los italianos no se conforman con la amplia variedad de formas tradicionales para pasta de la que disponen. Seguramente conozcamos nuevas formas y diseños encontrándonos incluso macarrones muy sugerentes. Tal vez sea por esta razón por la que Barilla quiera aprovechar las nuevas tecnologías para lograr dar nuevas formas a la pasta que no se conseguirían con los métodos tradicionales.

Por increíble que parezca este avance es posible gracias a la asociación tan dispar de Barilla (empresa fabricante de pastas de Parma desde hace cuatro generaciones) y TNO (organización holandesa dedicada a la investigación científica). El resultado es combinar técnicas de fabricación y biotecnología con los métodos tradicionales de elaboración de pasta. Si intentamos utilizar las técnicas de FDM que consiste en la construcción de formas a través de pequeñas capas de material (hasta ahora plástico) mediante impresión 3D, conseguimos crear formas imposibles de realizar a mano. Respecto a la velocidad de impresión se pretende lograr una rapidez 10 veces superior a las impresiones iniciales, lo que se traduce en unos diez “macarrones” por minuto.

   

Barilla no es la única empresa interesada en “imprimir” comida. Sin ir más lejos, Barcelona es la cuna de Foodini, un proyecto de la startup Natural Machines que lleva un par de años dedicada al estudio de este tipo de impresoras. Foodini, además de pasta permite crear postres de chocolate, pasteles…

       

Con esta impresora se pretende por lo tanto que cada uno pueda personalizar la pasta a su gusto. La fiebre de la customización está superando fronteras que no nos habríamos ni imaginado. Ahora sólo queda saber si los italianos siguen siendo los reyes del diseño, esta vez, en el campo gastronómico.

“La cocina es la red social más poderosa que existe.” Ferran Adrià

La impresión en 3D también presta atención al mundo del reciclaje

Escrito por indusele 05-10-2014 en Inventos curiosos. Comentarios (0)

Hemos hablado de las impresoras 3D, las cuales suelen estar diseñadas para la realización de piezas de plástico (aunque dentro de unos días hablaré de la impresión 3D de comida). La materia prima que emplea, no se trata de un plástico cualquiera; normalmente las bobinas que conocemos son de acrilonitrilo butadieno estireno o ABS, que es un tipo de plástico muy resistente al impacto aunque más complejo de elaborar y procesar que otros más conocidos como el polietileno o el polipropileno. No obstante, aunque sea la primera vez que oímos su nombre, estamos muy acostumbrados a su uso ya que está presente en juguetes, en las carcasas de los aparatos electrónicos que usamos cada día, en material de oficina como los pesados archivadores con los que tenemos que lidiar o en elementos de nuestro coche. ¿No sería genial que pudiéramos aprovechar todas las botellas de plástico, objetos rotos... que tenemos a nuestra disposición en nuestro hogar? Además de reciclar, conseguiríamos una carga para nuestra impresora de forma que ahorraríamos dinero y generaríamos menos residuos.


Hace unos días leí una noticia que decía que la Universidad de Michigan había pensado en este tipo de soluciones y que estaban desarrollando diversos prototipos centrados en el aprovechamiento de las botellas de leche. Aunque actualmente no se encuentra a la venta, Coca Cola en concreto planea lanzar una al mercado en los próximos meses (podéis verla en el vídeo que acompaña este post). Su funcionamiento es muy simple. Únicamente nos deberemos preocupar de retirar todos aquellos elementos no plásticos que se encuentren en el residuo (restos de aluminio, papel…), posteriormente se lavan y se cortan para que puedan ser introducidos en la máquina la cual los comprime, extrusiona y emplea como si se tratara de un plástico recién procesado (recordemos que los plásticos tienen una vida bastante larga porque pueden procesarse varias veces).

Respecto al tema del ahorro, se estima que unos 20 envases de leche son equivalentes a un kilo de filamento de plástico y que la máquina emplea una décima parte de la energía necesaria al equivalente proceso convencional o al reciclado industrial lo que supone un ahorro del 90% de la energía. Haciendo cálculos rápidos, las bobinas se miden al peso por lo que 20 envases pueden equivaler a una bobina que de unos 60 euros de precio. Por otro lado, el elevado coste de las impresoras, el desconocimiento general por parte de los usuarios y el hecho de tratarse de un dispositivo en pleno desarrollo hacen que esta idea suene más a un invento de futuro que a una solución doméstica a corto plazo. No obstante, no debemos perderlo de vista ya que…

“El decrecimiento, al igual que promueve el reciclaje de desechos materiales, también debe interesarse por la rehabilitación de los excluidos. Y si el mejor reciclaje consiste en desechar menos, la mejor forma de rehabilitación social consiste en evitar la exclusión.” Serge Latouche