Blog de indusele

Lugares con historia

Una despedida "acelerada"

Escrito por indusele 24-02-2015 en Lugares con historia. Comentarios (0)

Como sabéis, hace unos días estuve en la maravillosa ciudad de Edimburgo. Para aprovechar la última tarde allí, me fui a ver el Museo Nacional de Escocia donde descubrí varios tesoros de la historia de la tecnología. Podéis ver alguna muestra en la página web. Entre tanto invento curioso destacaba un gran armatoste (en el mejor de los sentidos, por supuesto): el generador de Crockcroft-Walton.

Se trata de uno de los primeros aceleradores de partículas, aunque en el sentido estricto de la palabra, no deja de ser un multiplicador de tensión. Tuvo tal relevancia que todavía se emplean, además de en los modernos aceleradores de partículas, en máquinas tan cotidianas como los rayos X, las fotocopiadoras, los televisores…

¿Cómo funciona el generador de Crockcroft-Walton?

“Simplemente” se trata de un circuito eléctrico formado por esferas, anillos, rectificadores, lentes electrostáticas, fuentes de iones, electrodos, columnas de aceleración, bombas de vacío, motores, transformadores, resistencias limitadoras… (y un larguísimo etc.) capaz de generar un alto voltaje de CC a partir de un bajo voltaje de AC de entrada. Para hacernos una idea, se podía alcanzar una variación desde 0 a 40 KV para hacer entrar las partículas al acelerador y, en cada etapa, era necesario acelerar la máquina a unos 200 KV. Estas etapas forman una “escalera” compuesta por una serie de condensadores y diodos que funcionan como un multiplicador de voltaje. Si por naturaleza sois escépticos pensaréis que esto ya lo hace un transformador convencional. La ventaja es que con este generador se lograr que el voltaje a través de cada etapa sea igual al doble de la tensión de pico de entrada en un rectificador de media onda; y todo esto siendo una máquina más barata, ligera y segura ya que emplea componentes de un coste inferior y más fáciles de aislar.

¿Quién fue Crockcroft?

Su inventor, Crockcroft nació en Yorkshire en 1897 y dedicó toda su vida al campo de la física ganando el Premio Nobel en 1951 junto con Walton por lograr crear una máquina capaz de conseguir la desintegración del litio a través de partículas atómicas positivas, aceleradas artificialmente. Tuvo gran influencia en su vida Ernest Rutherford quién fue su maestro durante sus estudios en la Universidad de Cambridge (antes estudió matemáticas en la Universidad de Manchester e ingeniería en el College of Technology de la misma ciudad). Tal vez fue Rutherford el que instó a Crockcroft para que colaborara con Piotr Leonidovich Kapitsa y con Watson para estudiar los efectos de la aceleración de protones sometidos a altos voltajes. Se habían sentado las bases del primer acelerador de partículas. Con ello se logró la primera fisión del núcleo atómico y la generación de partículas alfa que tanto aportaría a los avances en física nuclear. Aquí podemos ver a los tres genios de la física nuclear:

Por último, he descubierto que para ver un generador de Crockcroft-Walton no tienes que irte necesariamente de España. Concretamente puedes encontrarlo en A Coruña, en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología. Próxima parada… ;)

“Los científicos no dependen de las ideas de un solo hombre, sino de la sabiduría combinada de miles de hombres, todos pensando sobre el mismo problema y cada uno de ellos haciendo su pequeña aportación a añadir a la gran estructura de conocimiento que se va construyendo poco a poco.” Ernest Rutherford

Saludos desde Forth Bridge

Escrito por indusele 18-02-2015 en Lugares con historia. Comentarios (0)

Hola a todos desde Edimburgo (Escocia). Me he venido a pasar una semana de inmersión lingüística y a descubrir las joyas que esta ciudad esconde, como la que os voy a mostrar hoy.

Como cualquier turista, me encontraba en el Castillo desde el cual se ven unas preciosas vistas de la ciudad (sobre todo si tienes tanta suerte como yo de que te haga un día espléndido sin niebla ni nubarrones) y parte del Estuario del río Forth. Nuestro fantástico guía Leonardo nos dijo que atravesar el río, supuso un gran reto en 1880 cuando se planteó la idea de unir el país a través del tren y gracias a ello disponen de Forth Bridge, el puente que se convirtió en uno de los emblemas de Escocia y en decorado de películas como 39 escalones. Este dato, como Ingeniera Industrial y buena cinéfila, captó mi atención así que le pedí que me contara más cosas…

Forth Bridge es un puente ferroviario que atraviesa el Fiordo de Forth a 14 km de Edimburgo para conectar la ciudad con Fife. La fortuna quiso que fuera construido y diseñado por Sir John Fowler y Sir Benjamin Baker ya que Sir Thomas Bouch (primer candidato) fue despedido debido a que en 1879 se desplomó uno de sus puentes. Sir Banjamin Baker logró diseñar un puente robusto que soporta el paso de hasta 200 trenes diarios y tan elegante como para convertirse en algo de lo que Escocia puede presumir.

Este puente mide 2,5 km y está comprendido por dos vías por las que circula el tren a una altura de 46 metros sobre el nivel del agua. Consta de dos tramos principales de 520 metros, dos laterales de 200 metros, 15 tramos de aproximación de 51 metros y otros cinco de 7,6 metros. Cada tramo principal se compone de dos ménsulas de 104 metros de altura que le otorgan de ese aspecto tan representativo del que se sienten tan orgullosos los escoceses. El Príncipe de Gales (futuro Eduardo VII) quedó maravillado el día de su inauguración cuando acudió para insertar el último remache fabricado en oro.

Ya sabéis lo que me gustan las citas, siempre me gusta acabar mis posts con una frase y, aunque no venga a cuento, hoy quiero despedirme con una expresión que me resultó muy curiosa y que emplean algunos escoceses para referirse a realizar algo interminable: "Painting the Forth Bridge".Esto demuestra el cariño y respeto que tienen a esta gran obra de la ingeniería y si queréis saber más… os recomiendo escuchar la canción The Forth Bridge de Robin Laing. ¡Hasta pronto!


Recordando Bruselas

Escrito por indusele 26-08-2014 en Lugares con historia. Comentarios (0)

Hola a todos, he estado desaparecida porque decidí que este año tocaba hacer turisteo por Bélgica y aprovechar para ver a los viejos amigos. En definitiva, de las cosas más interesantes que ofrecen (chocolate aparte) es el Atomium de Bruselas.

Esta obra de André Waterkeyn se construyó para la Expo de 1958. La intención fue representar los nueve átomos de un cristal de hierro alfa ya que según él “¿qué otra cosa, sino la desintegración del átomo, pone mejor de relieve el desarrollo a los ojos de la humanidad?”.

Evidentemente una construcción tan grande (mide 102 metros lo que supone una escala 1:150.000 millones) y con tantas esferas podía suponer serios problemas por el efecto del viento. Aunque el efecto del viento sobre una esfera aislada se puede conocer de forma cercana sabiendo las dimensiones de ésta no ocurría lo mismo con el Atomium ya que las nueve esferas estaban unidas con tubos de un diámetro que debería considerarse; se optó por realizar una maqueta sobre la que efectuar distintos ensayos.


Sorprendentemente, estos ensayos demostraron que el viento apenas tenía efecto ya que las esferas se protegían mutuamente. Cada esfera mide 20 m de diámetro. La distancia entre las esferas es de 29 m. El diámetro de los tubos es de 3 m. Los tubos diagonales tienen 23 m de largo y 3,30 m de diámetro. El diámetro del pabellón, sobre el que parece reposar la esfera base, es de 26 m. La esfera base descansa sobre los cimientos y 12 columnas de 5 m de alto. La abertura circular de la parte inferior de la esfera tiene 10 m de diámetro. Los bípodes distan entre sí 90 m.

Hoy, cinco de las nueve esferas están abiertas al público. Por medio de cinco escaleras mecánicas —una de ellas, de 35 m de largo, pueden pasar por ella 3000 personas cada hora, según los belgas, la más larga de Europa— y varios escalones, se llega, por los tubos de unión, a las esferas laterales, en donde se encuentra el visitante con un bar además de una exposición permanente de aprovechamiento pacifico de la energía atómica. Otra de las esferas acoge exposiciones temporales referentes a la ciencia y la tecnología. No dejéis de subir en el ascensor, el más rápido de Europa con una velocidad de 5 m por segundo. No obstante tiene muchísimas más curiosidades:

http://kurioso.es/tag/el-atomium-de-bruselas/

La verdad es que es impresionante esta obra de ingeniería y arquitectura desarrollada en una época con tan pocos medios si la comparamos con los de hoy en día. Me quedo con una segunda reflexión de André Waterkeyn:

“El Atomium es el símbolo de nuestra época, en la que los científicos han profundizado nuestros conocimientos sobre la materia. Han demostrado que se trata de energía condensada, utilizable —si así lo desean los hombres para el mayor bien de la civilización y para provocar en los jóvenes vocaciones técnicas o científicas. Si esto se realiza, el esfuerzo no habrá sido en vano.”