Innovar o morir

Escrito por indusele 30-03-2015 en Innovación. Comentarios (0)

La definición de innovación es tan simple como: el proceso (o procesos) destinados a combinar conocimientos tanto existentes como nuevos, y aplicarlos en el producto o proceso productivo para ser introducidos eficazmente en los mercados y aumentar la eficiencia de la actividad productiva. Sin embargo, este concepto tuvo un nacimiento curioso. Innovación deriva del latín, de innovatus que significa cambio, renovación… Ahora es común que se hable de la innovación como la panacea pero se cree que entre los siglos XVI y XIX este sustantivo tenía connotaciones negativas ya que se asociaba al deseo de cambiar lo prestablecido, supongo que de forma algo revolucionaria. Tal vez sea por todo esto por lo que el gran economista Joseph Alois Schumpeter creó una nueva connotación: el de la “destrucción creativa” porque al final innovar es aventurarse a destruir algo para crear mejoras, modificar algo que funcionaba bien para conseguir otra cosa mejor. Dicho así… ya no suena tan mal, parece hasta atractivo.

Las ventajas de innovar

Estamos en un mundo globalizado inmerso en una comunicación y un cambio constante. Más de una vez hemos escuchado lo de “adaptarse o morir” pero estas modificaciones no nos dejan tiempo suficiente para hacerlo porque para cuando estamos consiguiendo adaptarnos a algo ya es tarde, ya hay algo mejor y más útil a lo que nos tenemos y nos tenemos que volver a adaptar. Esta situación nos lleva a la necesidad de “innovar o morir”, de ir un paso por delante. Por lo tanto, si nos lo planteamos desde este punto de vista, parece lógico que el éxito de una empresa radique en su capacidad de innovación y, si lo pensamos, todos recordamos grandes productos que se quedaron a medio camino (los llamados “dinosaurios” que no mencionaré para evitar herir sensibilidades).

Las acciones de innovación que lleve a cabo una empresa van a repercutir en los clientes, quienes tendrán una percepción de mayor calidad de producto, mayor eficiencia del servicio y mejora de la imagen de marca; pero también en la empresa a través de mejores retornos al aumentar la eficiencia del proceso. Por otro lado, aumentará la información recopilada del proceso productivo lo que permitirá dar una respuesta más rápida y eficaz tanto a las amenazas competitivas de los rivales como a los problemas que puedan surgir ya que será más fácil el estudio de fortalezas y debilidades. Hay quien se atreve a asegurar que una empresa con mayores fortalezas en el campo de la innovación (con consumidores más exigentes, empresas más dinámicas y trabajadores con mayor formación) estará más preparada para enfrentarse a las incertidumbres futuras.

¿Innovamos lo suficiente?

Pues según el informe Global R&D Funding Forecast de 2014 estamos en el puesto 15 en función de las inversiones realizadas en 2012, 2013 y 2014 lo que puede parecer que no está nada mal aunque puede establecer un interesante debate teniendo en cuenta que España invierte el 1,3% de su PIB en I+D+i, dato que contrata con los tres mil científicos e ingenieros que existen por cada millón de habitantes. Si analizamos el informe podemos observar que, pese a que estamos en los primeros puestos, quedamos por detrás de los BRICS quienes apoyan la innovación como un pilar fundamental para la construcción de sus nuevas economías las cuales se prevén que generen el 44% del PIB mundial en 2050. Veamos una gráfica resumen obtenida de este mismo informe:

Cómo innovar

Evidentemente innovar no es fácil. Hace falta, en mi opinión, una mente creativa y valiente. Apuesto a que cuando Ferrán Adrià creó la famosa “tortilla de patatas deconstruída” hubo alguno que le llamó loco y más de dos y tres que se rieron ante la perspectiva de que se convirtiera en “la tortilla del S. XXI”. ¿Quién le habría dicho a Enric Bernat, fundador de Chupa Chups que el hecho de poner un palito en sus caramelos le haría millonario? Sin embargo el hecho de que no sea fácil no conlleva que sea algo imposible de lograr. No hace falta ser un genio ya que todos podemos llevar la innovación a nuestro terreno y a nuestro día a día con un poco de práctica para aprovechar las dotes creativas y la capacidad inventiva que todos tenemos en mayor o menor medida. Como decía James Watts

“No existe nada más tonto que inventar”